viernes, 27 de enero de 2012

La Red

Estoy empezando a rozar la absurdez. No sólo me embarqué en  esto de los blogs sino que no contenta con eso y bien sabidos los problemas que tuve con los enlaces infernales y demás misterios de la red, ahora voy y me embarco en eso a lo que llaman Twitter.

Servidora que es un poco “catacaldos” me he creado una cuenta chula, he conseguido poner el Gadget en el blog y ¿ahora qué? Pues nada, tengo un “bonico pajarico” en mi móvil pero no sé qué diablos hacer con eso.

No sé si el PIO PIO, es de uno hacia otro o de otro hacia uno, cuando he intentado responder, en lugar de eso he retwitteado y así hasta el infinito y más allá.

Sirvan todas estas aclaraciones, aparte de para hacer algo de publi a mi PIO PIO , para poner de manifiesto que estoy conectada a todas esas cosas que no sé cómo usar. Que tengo un carajal cojonudo (con perdón) con las claves, los usuarios, los perfiles y demás zarandajas.

Cuando llego al curro, en la clave del ordenador pongo la de itunes, en el cajero me sorprendo poniendo la clave de usuario de la empresa, cuando marco el PIN de desbloquear el móvil, pongo el nº de la seguridad social de mi difunto abuelo y así una y otra vez. El usuario de “caralibro” con la clave de Gmail, el usuario del blog con la clave del control parental del mando a distancia. Puffff no puedo más, esto de la tecnología va a acabar conmigo.

Si es que nos complicamos mucho la existencia, bueno algunos, otros ya llevan en su código genético el gen de la tecnología bien remarcadito y entre asteriscos. Esos son, sin contar a los gafapasta, nuestras criaturas infantes, que no infames criaturas (que se parece pero no es lo mismo).

Es ver un móvil y no solamente saben si es táctil o no. Saben cómo entrar en los juegos, saben cómo descargar juegos (que manda webs, en mi móvil anterior tuve que capar el acceso a internet cuando en la última factura me pegaron un estacazo del copón bendito por el uso de E-mocion que desde luego el único que hizo uso de ello fue NiñoNinja).

Saben cómo cambiar el sonido del teléfono, saben entrar en la apps del CLAN y jugar con el Angry Birds. Manejan los móviles de última generación como si en lugar de un pan hubiesen nacido con un iPhone o un iPad debajo del brazo.

Estudian informática en los colegios desde infantil.

Mama, me ha dicho la teacher que el CD-ROOM que venía con el libro de inglés es para que lo dejemos en casa y que podemos practicar con los juegos. Ah y si enciendes el ordenador Mami (esto era peloteo) también podemos ver el nuevo episodio de los Claners en RTVEBARRACLANPUNTOES (citado textualmente, me lo dijo el otro día).

Por la tanto, no es de extrañar que con ese vocabulario que ya les viene de serie, esa cantidad de cachivaches que cada vez están más presentes en nuestros hogares, nosotros que pecados de ingenuos les dejamos el móvil, del iPhone,  el iPad  o una página del explorer abierta en el ordenador y cuando te das cuenta o te lo devuelven, te han cambiado el sonido del móvil, tienes 400 twitter nuevos a los que estas siguiendo no sabes cómo, te ha cambiado la configuración de la IP y te ha abierto el puerto 8080 del router en remoto desde el teléfono y no entiendes muy bien porqué en la pantalla ahora aparece un logotipo del FBI y un mensaje que dice que has accedido de forma ilegal a su base de datos ¡que miedito madre! y han enseñado a los abuelos a usar el DVD para que les pongan los cantajuegos.

Para aquellos que nos paseábamos por los locos 80´s, escuchando en un radiocasette a Cyndi Lauper, Spandau Ballet, Duran Duran … que llevábamos esas hombreras y esos flequillos cardados nuestro único referente con la tecnología, era el peasso invento  que fue el llamado Spectrum.

Ese cacharro de 8 bits que había que conectar a la tele y que nos tenia absolutamente enganchados al archiconocido juego del “muro”. Si hombre, sí … aquel juego de una barra en la parte inferior de la pantalla y un muro de ladrillos de colorines que había que ir derribando con la pelotita… si hombre, ese que hizo que te tuvieses que poner mechas rubias como los de  Wham! porque perdiste la apuesta con tu primo Germán que decía era capaz de llegar al nivel 43….

Ese era todo nuestro referente con la tecnología.

Está biennnn, decían que por California andaban desde hace unos años unos tipos raros, gafapasta seguro, que estaban cacharreando con unos ordenadores de fabricación casera, que otros andaban intentando crear computadoras (jejeje) cada vez más potentes e incluso tipos listos que viendo que las computadoras (jejeje) en breve serian más potentes, necesitarían  programas que las gestionase a las mil maravillas. Pero todo eso, nos quedaba un poco lejos.

Nosotros éramos felices con nuestro Spectrum, nuestro AMSTRAD que a diferencia del Spectrum ya llevaba integrado el casette para las casettes que hacían las veces de soporte de almacenamiento o donde estaban cargados los juegos, ese fue el mío, ese fue mi primer cacharro con el que línea a línea me curre en Basic un juego tonto que hizo las delicias de mi madre. El muro, jejeje le encantaba.

Así trascurría nuestra existencia no tecnológica.

Ahora sin embargo tenemos móviles con los que puedes conectarte a la lavadora de casa para que se ponga en marcha una hora antes de llegar tu y que para cuando llegues esté todo lavadito  y listo para tender y sin además sin muchas arrugas. No como en mi caso, que si tengo que poner una lavadora de las de “quehayprisaquehayprisa” la dejo puesta cuando me voy a currar y cuando vuelvo me la encuentro, lavada eso sí, pero más arrugada que una folclórica que no tenga cita anual con el cirujano.

Sistemas de aspiración centralizada, mire Ud. que me gusta a mi esa idea. Eso de apretar un botón irte de casa y que se aspire todo a modo minitornado. Las pelusas asesinas que en mi casa cuando desaparecen queda un extraño ecoooooooo, la mascota agarrada con uñas y dientes al quicio de la puerta de la cocina (que imagen más cómica tengo en este momento en la mente) y cuando vuelves tienes todo limpio y en perfecto estado de revista, bueno, todo menos el gato que tienes que rescatarlo del depósito de pelusas del superaspirador. Bueno, no es exactamente así lo de la aspiración centralizada, pero tiene su gracia.

Los miniseres casi pensantes han nacido en una generación en la que tienen infinidad de cacharros que les harán la vida más sencilla, a ellos claro está, porque lo que es a los adultos que no tenemos el gen tecnológico de serie, ya solo pensar en un enlace infernal para el blog se me pone el pelopatras. Aunque claro, si de lo que se trata es de evolucionar y reciclarse… voy a ello.

Está claro, el futuro es de ellos y nosotros solo podemos reciclarnos con las tecnologías, al igual que ha hecho AbuNinja que sorprendentemente el otro día me pidió el móvil para jugar a su tan querido y añorado “muro”.


Conclusión:

En mi próxima vida quiero reencarnarme en miniser casi pensante con muchos gadget a mi disposición.
Quiero tener un mando a distancia en casa con el que poder subir y bajar las persianas.
Aplaudir y que se encienda  o apaguen las luces de la casa.
Tener un frigorífico que me diga qué está a punto de caducar y qué hace falta comprar.
Un sistema de aspiración centralizada que no se coma a la mascota.
Un móvil con el que poder calentar la taza de café.
Un coche que cuando me siente a conducirlo detecte mi peso, mi altura y regule el asiento sólo para mí.
Unos cristales superpolarizados y megavitaminados en las gafas que impida que me queda cegata con las largas del coche volador que va delante mío.
Un sistema de descargas legales de películas a modo de videoclub que funcione como el Santo Creador manda, porque desde luego los que en este momento funcionan en nuestra querida tierra patria, deja mucho que desear, el último estreno es Memorias de África, que ya me dirán Uds. para mí que esa no es de la hornada de las navidades pasadas.
Ahhh y unos padres torpes a los que chulear para comprar muchos juegos de pago para el móvil.

Todo esto es una reflexión absurda como lo es una Servidora, porque a mí lo que realmente me gustaría es poder volver a esos años en los que los miniseres jugaban con las chapas, las canicas, una caja de cartón, pintaban con acuarelas, jugaban al rescate, al balón prisionero  y desde luego daban la turra a sus padres para que le comprasen un WALKMAN®. Señores y Señoras, en nuestras manos esta que nuestros miniseres no se vuelvan seres 2.0 que sólo se comuniquen por el Whatsapp y que su forma de relacionarse con otros seres no sea el “caralibro”.

He dicho…….

lunes, 16 de enero de 2012

Un relato




Salió del ascensor de un hotel, una noche más, un trabajo más. Cada vez que terminaba, se decía, es el último, esté es el último y lo dejo. Pero la verdad, no sabía por qué seguía aceptando los trabajos. Tenía el suficiente dinero para retirarse, para dejar esa vida, para olvidarse de todo y comenzar una nueva vida lejos de tanta fealdad, tanta tristeza y tanta suciedad.

Esa noche sería su último trabajo.

Esa noche como en incontables ocasiones, había dejado dispuesto todo lo necesario para escapar, para huir. Llegó al que hasta esa noche había sido su refugio. Tenía preparadas sus pertenencias en una gran maleta y un bolso de mano. Toda su vida cabía en una maleta. Siempre viajaba ligera de equipaje. Pero tampoco es que quisiera llevarse mucho más, con cada cambio que realizaba, cada vez que dejaba atrás un trabajo dejaba atrás un poco de ella -mejor así, mejor me olvido de todo y comienzo de nuevo- se decía.

En muchas ocasiones tal era su afán de olvidar y comenzar de nuevo, que un día se levantaba con el pelo largo, rizado y moreno y a la mañana siguiente tenía el pelo más corto, liso y pelirrojo. Ya ni recordaba de qué color era su pelo original.

En otras ocasiones debía de ajustarse al perfil que el trabajo demandaba. Podía tener una apariencia más madura, más juvenil, más sumisa, más hostil. Y como con el pelo, ya ni recordaba cual era su alma, como se sentía ella sin el disfraz y cuál era su personalidad más allá del personaje que esa noche tenía que representar.

Horas antes había recibido la llamada del cliente. En su trabajo la discreción y el anonimato eran fundamentales y por eso siempre recibía las llamadas en teléfonos móviles desechables. Le dieron instrucciones precisas.

22:00 h p.m.
Gran Hotel del Este
Habitación 511
Señor X
Podrás retirar un sobre a tu nombre en la recepción del hotel una vez el trabajo este terminado
El “resto” es cosa tuya

No hubo preguntar por parte de ella, eran sus instrucciones, no tenía nada más que decir, esa era la única información que ella necesitaba saber -no me pagan por preguntar, no me pagan por conocer, me pagan por un trabajo, rápido y discreto-

Dos horas después estaba entrando en el hotel citado. Llegaba siempre con un par de horas de adelanto. Le gustaba examinar el lugar, comprobar las instalaciones. Retener mentalmente las entradas y salidas, la disposición de las habitaciones. Era un trabajo mecánico pero necesario para la buena ejecución del trabajo.

Cinco minutos antes de la hora señalada llamó a la puerta de la habitación 511. Salió a recibirla un hombre. Ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, ni guapo ni feo. Un hombre sin ningún rasgos significativo. Un hombre más. Un trabajo más.

Entró en la habitación sin mediar palabra, de nada importaban los 5 idiomas que ella domina, total, no cobra por hablar. El hombre sonrió y le ofreció una copa de Moët Chandon, ella en ese momento sólo dijo

-No gracias, se lo agradezco pero no bebo cuando trabajo. El alcohol me nubla la vista. Voy al lavabo a prepararme. Póngase cómodo. No tardaré-

Entró en el lavabo, se quitó el abrigo negro trescuartos que llevaba, lo dobló cuidadosamente y lo metió dentro de una gran bolsa que extrajo del bolso de viaje que traía consigo al llegar. Fue desvistiéndose sin mucha prisa, los zapatos altos de tacos, la falda negra, el jersey azul y por último las medias. Todo ello fue guardándolo en la bolsa de plástico. Cuando hubo terminado de desvestirse, saco del bolso otra bolsa que sustituyo por la que acabada de llenar con su ropa. Saco unos vaqueros, un  jersey de rayas, un par de calcetines de cocodrilos verdes,  unas deportivas y una cazadora de cuero marrón. Sacó una goma y se hizo una coleta en su larga melena morena que hasta ese momento lucía suelta.

Preparó cuidadosamente su nueva indumentaria. Los detalles son importantes se decía.

Salió del lavabo con la nueva ropa puesta y todo lo que hasta ese momento llevaba, cuidadosamente dispuesto en una bolsa de plástico dentro de su bolso de viaje.  

El hombre estaba sentado en la cama, sólo llevaba los calzoncillos que no tardó mucho en quitarse.

-Veo que has preparado un numerito, no hace falta que te molestes nena, con una buena mamada me apaño y después ya veremos lo que hago contigo-

-Como desees- contesto ella

Se acercó a la cama, cogió uno de los almohadones y lo dejo caer al suelo. Se arrodillo  frente a él. Le miró a los ojos y sin mediar palabra se llevó una mano a la espalda y saco de la cinturilla de su pantalón vaquero una Glock G17, colocó el almohadón sobre la cara del hombre y disparó.

Salía de la habitación 511, tres horas después de haber llegado al hotel. Llevaba con ella el bolso de viaje. En la habitación, de su presencia sólo quedaba el eco del disparo, unas cuantas plumas aún flotando en el aire y el cuerpo sin vida de otro trabajo más.

Pasó por la recepción, retiró el sobre que habían dejado a la atención de Sra. Synd. Dio las gracias en un más que correcto Sueco, tomó un ascensor y se dirigió a la zona de servicio que se encontraba en las plantas bajas del hotel. No tardó en volver a encontrar una de las salidas de mercancías, ya había pasado por allí casi 3 horas antes, había buscado posibles vías de escapa por si el trabajo se complicaba, había tomado referencia de todas y cada una de las escaleras y dónde conducían. Entró en un vestuario de mujeres situado en la planta subsotano  y sacó de una bolsa de plástico una peluca de pelo corto y rubio. Esa operación sólo le llevó dos minutos. Todo estaba cronometrado al segundo, en las dos horas que había permanecido en el hotel antes del trabajo, había realizado la misma operación no menos de seis veces y todo estaba saliendo como ella lo había planeado.

Por fin salió del hotel a la hora que en su plan estaba marcada. Caminó durante seis o siete manzanas, era una noche agradable para paseas. Después de eso tomó un taxi, le dio una dirección que estaba a diez minutos de su refugio y caminó el resto del trayecto.

Entró en la casa sin recuerdos. Extrajo de uno de sus bolsillos del pantalón el único casquillo que podría haber sido una prueba de su presencia en la habitación 511 y lo metió en una pequeña bolsa de plástico que introdujo dentro del bolso de viaje con el que llevaba cargando todo el día y parte de la noche. Se preparó una taza de café, un whisky y se fue a la cama. Como en ocasiones anteriores no le costó conciliar el sueño. Al fin y al cabo su trabajo no era más que eso… trabajo.

A la mañana siguiente recogió la taza de café y el vaso de whisky, los metió en una bolsa y después los echo al bolso. Quitó las sábanas de la cama. Las metió en la lavadora, llenó el cajetín destinado al jabón con lejía puso el programa más largo a temperatura máxima y salió de ese apartamento.

Paso por conserjería liquidó la cuenta del alquiler y salió de allí con lo mismo que había llegado dos semanas antes. Una maleta y un bolso de mano.  Este tipo de alquiler de apartamentos en muy apreciado por aquellos que están de paso en ciudades grandes y que no les gusta la frialdad de los hoteles y desde luego para ella eran la mejor opción.

El mismo día del trabajo había pasado horas limpiando el apartamento, todos y cada uno de los rincones del pequeño salón, la habitación, el lavabo, el inodoro, la ducha, todo para que no quedase rastro de su presencia, aunque era más un ritual que una probabilidad. Así mientras limpiaba, repetía mentalmente el plan una y otra vez. Ella era muy rigurosa con sus trabajos y sabía que sería muy difícil que nadie pudiese relacionarla. Además, por las huellas estaba más que tranquila, se había automutilado quemando con ácido la punta de sus dedos hacía ya más de 10 años.

Se dirigió en taxi al aeropuerto.

Antes de ir al control de embarque, deposito en una de las papeleras que se encontraban en los lavabos de señoras, la bolsa de ropa que llevaba al llegar al hotel, la peluca rubia, la Glock y una nueva bolsa con la ropa que llevaba al salir del hotel. Después se dirigió al control de embarque con un pasaporte nuevo, una nueva identidad, el resguardo de su billete de ida  a Paris y desapareció.

Una semana después estaba desayunando en una cafetería Parisina mientras con el portátil leía los digitales del país que una semana antes había dejado atrás. Así rezaba uno de ellos

Continúan las investigaciones para esclarecer los hechos del asesinato del Sr. X. La policía continúa sin indicios y no han aparecido testigos que puedan arrojar luz en el caso.

El ya de por sí mediático caso que hace más que un año llevó a la policía local a detener al Sr. X por la brutal violación y asesinato de una niña de 14 años, continúa ocupando los titulares de innumerables publicaciones, incluso se pueden leer las declaraciones de los familiares de la niña asesinada

Justicia divina, lo que le ha pasado a ese canalla es justicia divina, no me devolverán a mi niña, pero al menos el infierno tiene un nuevo huésped

Y puede leerse más

El alto ejecutivo de una multinacional el Sr. X fue acusado y detenido, pero tras el cumulo de errores en la actuación policial junto a la mala praxis por parte del fiscal, obligaron al magistrado a dejar en libertad con cargos al presunto asesino. Las autoridades locales creen que podría tratarse de un “ajuste de cuentas” ya que la victima también estaba presuntamente involucrada en el blanqueo de capital y tráfico de estupefacientes.

Siempre veía estas cosas, días o semanas después y siempre se decía lo mismo -ha sido el último, no voy a volver a trabajar- pero cuando leía las declaraciones de los familiares de las víctimas de esos monstruos, siempre volvía a aceptar. Otro trabajo, otro cliente, otra ciudad, otro país, otro miserable al que limpiar y otra familia que después de años volverá a dormir en paz.

FIN

¿Qué tal me ha quedado?

miércoles, 11 de enero de 2012

Black Hawk derribado

Cuando  no tenemos qué decir, recurrimos a la conversación típica de ascensor “buenas tardes.. ummm qué tiempo más raro.. parece que no hace mucho frio para la época que es”. Pues bien,  eso mismo me está pasando a mí. No encuentro el “tema”, pienso, le doy una vuelta, le doy otra vuelta y acabo descartándolo por “flojo” o “muy ñoño” o simplemente entro en bucle pensando qué diablos hago de cena esa noche… o si he puesto o no la lavadora y si he mezclado la ropa blanca con la de color y por esos misterios misteriosos acabaré con toda la ropa “rosa palo” porque olvidé sacar unos calcetines rojos de la última vez que la puse con ropa de color…. Ainsss esos electrodomésticos infernales…

Cuando no se tiene que decir, se recurre a las conversaciones de ascensor y en el mejor de los casos de monólogos absurdos, si interviene otro contertulio pasan a ser “biólogos” (giño a los maestros Les Luthiers) en los que se comenta cualquier cosa, da lo mismo, la respuesta es un leve asentimiento con la cabeza en plan “pues si.. pues si….”. Como tal podemos calificar también mi blog, algo así como un monólogo sin sentido pero con mucho sentimiento.

Así es mi blog de minorías cultivadas (EDC aún me estoy descojonando....) no sé exactamente qué quería decir con eso, quizás, como tengo poquitos seguidores (14 para ser más exactos) son eso, minoría y lo de cultivada.. pues mira, igual sí, son poquitos pero muy cultos y cultivados a base de azada, con la que en secreto les amenazo si acaso osan darse de baja, jejeje. Como ya he dicho, son poquitos y están aquí desde el comienzo de este blog.  Es cierto que mi lista de seguidores ha crecido (un poquito) de 10 a 14 … pero vaya, no voy a pedir mucho más, en estos seis meses de “Sin más Palabras”, ahora que lo pienso … ¿por qué diablos le puse este nombre tan ñoño? [pensamiento en alto quizás estaba con la regla ese día]… Quizás tenga que llamarlo el Tatami de NiñoNinja o el Dōjō del Sensei o no sé.. (ya estoy en bucle otra vez). El caso es que en ocasiones cuando uno no tiene de que hablar recurre a los viejos tiempos, en plan.. “Sicilia 1920…” y oye, al final sí que resulta eso de recordar las cosas en plan las chicas de oro.

Mientras pensaba en qué podía contar de esa Sicilia 1920 , ha llegado a mi memoria como un relámpago (eso, o ha sido el puto portátil que me ha dado un calambrazo, otra vez) la imagen de una joven muy joven que hace ya mucho no me devuelve la mirada desde el otro lado del espejo, que entró a trabajar en la oficina de una PYME que tenía por costumbre llamar los viernes (sólo mis minorías cultivadas lo entenderán) hace ya casi dos décadas. Que momentos, que momentazos.. se vivieron en esas oficinas. La media de edad de los que allí vivíamos (literalmente en algunas ocasiones) debía de rondar los 23 añitos máximo. Cualquier ocasión era buena para irnos todos de parranda, en plan rollo confraternización con los compañeros. Que comenzamos proyecto nuevo, pues nada, unas cañitas. Que se acabó el proyecto mortal de los que te hacen llevar la misma ropa dos días seguidos, pues nada, otros cañitas. Que la semana que viene se casa Menganito (Menganito seguro que era de los mayores, 32… no más) pues nada ágape en la oficina y copazos por la noche.

Cuando le contabas a la gente lo que en esa oficina pasaba, algunos flipaban, otros no se lo creían y hacían comentarios mal intencionados a tus espaldas

Pobre, ¿aún no se ha dado cuenta que esa empresa es una tapadera?, para mí que se dedican al contrabando de materia prima para la fabricación de clips y traen de estraperlo pasta de papel para la fabricación de post-it.

Decir esto, es lo mismo que decir a lo que mi empresa se dedicaba. Dos décadas después y continúo sin tener muy claro ciertos matices. Pero en fin.. nos pagaban por trabajar y si además nos lo pasábamos bien, pues mira… eso que nos llevábamos.

Cierto día por el mes de Febrero de Sicilia 1920, sonó el teléfono al cual yo debía contestar, si es que no me habían encerrado en algún despacho con alguno de mis compañeros… o estaba literalmente debajo de una mesa (mal pensados) descojonadita de la risa al ver como un director se había comido una pared o intentaba guardar la compostura tras ver como otro director al pasar junto a una mesa de cristal y rozar la pata (litera) con la puntera del zapato, esta se rompió en 20 mil trocitos… me parto sólo de recordar la cara del pobre hombre, ainssss.

Pues a lo que iba, que sonó mi teléfono, y al otro lado del teléfono estaba la secretaria del MegaSuperJefazoDeLaMuerte del proyecto en el cual estábamos inversos. Preguntó por la secretaria del SuperJefeDirector nuestro y yo fui a transferir la llamada. La secretaria del SuperJefeDirector comunicaba, así se lo comunique a la secretaria de MegaSuperJefazoDeLaMuerte, y ella desde su altar de MegaDivaSuperSecretariadeMegaSuperJefeDeLaMuerte (si tienes lo que hay que tener dices esto tres veces seguidas sin respirar) me insiste que necesita hablar con urgencia con la secretaria de nuestro SuperJefeDirector. Como buena atleta (20 años atrás) me pego una carrera por los pasillos y le digo a la secretaria que cuelgue, que es la MegaDivaSuperSecretariadeMegaSuperJefeDeLaMuerte y que necesita hablar con urgencia con ella. La secretaria de nuestro SuperJefeDirector sin apenar levantar la vista de unos papeles que estaba garabateando retira el auricular del teléfono que tenia entre cabeza y hombro a la que con la otra mano tapa el altavoz y me dice

Tómale nota tu…

Einssss... yo…. pero.. pero…

Si mujer.. no es tan difícil…

Vale …

Me di la media vuelta y me encamine a mi puesto de trabajo. Retomé la llamada, le comuniqué que la secretaria del SupeJefeDirector estaba comunicando y que podía darme a mí el mensaje. Y cito…..

Oseaaaa nena, que tu vas a tomar nota… bueno, es igual… apunta

Dentro de 10 minutos vamos a hacer entrega de una documentación supersuperconfidencial que debe ser entregada de forma megarápida a vuestro SuperJefeDirector y que por supuesto no debe pasar por nadie que no sea de total confianza para este.

Pues vale (pensaba yo)

Oseaaaa nena, ¿lo has entendido?

Si Señora, está clarísimo, en 10 minutos llegará un mensajero con una documentación muy confidencial que debo entregar de inmediato al SuperJefeDirector.

Eso es mona, pero no va a ir un mensajero, irá un helicóptero

Un ¿qué?

Ainsss hija, pues un helicóptero… tu sabes cómo esta Sicilia en estos momentos con el tráfico, y además, no te he dicho que es MegaSuperSuperSecreto

Pues si Señora, pero si quiere podemos enviarle nosotros a alguno de nuestros mensajeros que son de plena confianza y no tienen que movilizar todo ese lío…

Hija por dios.. como se nota que debes de ser nueva en esto, este es el procedimiento habitual con “asuntos” de esta índole. Creo que dijo esto por no decir eso de tuuuu mindundi de mierda, qué vas a saber

En fin mona, ya que no puede ponerse la secretaria del SuperJefeDirector, dame tu nombre que se lo doy al piloto para que compruebe que es a ti y solo a ti a quien hace entrega de la documentación

Le doy ni nombre mi DNI y porque no me pidió las bragas bordadas, porque si no, seguro que al final acabo dándoselas.

Cuelgo y sin saber muy bien como contar esto, me encamino al sitio de la secretaria del SuperJefeDirector. Transmito el mensaje creo que de forma textual y observando la cara de la secretaria del SuperJefedirector que ya veía yo que no expresaba sorpresa alguna y me dice

Te bajas a la recepción del edificio, les pides la llave de la azotea al de seguridad y  te subes allí a esperar al helicóptero. LLévate el DNI que seguro que te lo pide el piloto, niña, es que son muuuuu pesados con esto de la confidencialidad…

Pero, ¿esto pasa mucho? Vamos, que yo les he dicho que trabajamos con una empresa de mensajería que son del todo fiables y que bueno, que dijo yo que será más barato que esto del helicóptero, que es un decir por no estar callada….

Ellos sabrán, tu súbete a la azotea y según bajes le pasas tu misma la documentación al SuperJejeDirector.

Vale…

Sin comentar con nadie, me encamino a la zona de ascensores, le doy al botón de bajar y según estoy bajando, voy pensando… donde diablos va a aterrizar el helicóptero, hombre no he estado nunca en la azotea, pero desde la calle el edificio acaba en punta, ¿dónde diablos esta el helipuerto? pues no sé, igual me tiran la documentación desde el aire.. pero entonces.. ¿el DNI para qué?.

En fin…

Hola soy Servidora de la oficina del SuperJefeDirector, me han dicho que va a venir un helicóptero para traernos una documentación y que por favor me den la llave de la azotea.

Si claro maja, toma la llave (amable Vigilante de la recepción del edificio)
Dígale a su SuperJefeDirector que cuando os tengan que enviar algo, que nos lo digáis con un poquito más de tiempo, para que no pilla al de mantenimiento por allí trabajando en las máquinas del aire acondicionado, que la última vez casi le da un infarto a Ramirez (el de mantenimiento)

Si.. si.. claro… descuida yo se lo comento

Me vuelvo a la zona de ascensores, me subo a uno, apretó del último botón y según voy subiendo continuo con mis pensamientos…Madre mía…. Pero ¿donde he entrado yo a trabajar que mandan helicópteros con documentación supermegaconfidencial? Igual  van a tener razón esos que dicen que esto es una tapadera de algo… Mira que si lo que mandan es la fórmula de la Coca-Cola, jejeje… El paquete se autodestruirá en 15 segundos… jejeje (yo sola en el ascensor matada de la risa).

Salgo del ascensor me encamino a las pequeñas escaleras que conducen a la azotea, meto la llame en la cerradura y anda… no abre….

Que hago… pues nada.. me bajo a mi planta y le explico que esta llave no abre, que avisen al del helicóptero que se de una vuelta mientras arreglan lo de la llave para que no esté haciendo el estático sobre el edificio (con lógica aplastante).

Se abre la puerta del ascensor y me encuentro a todas las personas de mi oficina en la recepción incluido el SuperJefeDirector. Por supuesto, todos descojonaditos vivos. Lágrimas en los ojos tenían los muy cabrones y cabronas.

Durante semanas tuve de aguantar al SuperJefeDirector pasando por mi sitio con una mano puesta sobre la cabeza emulando las aspas del helicóptero y habiendo el ruido del rotor tututututututu.

El vigilante del edificio era verme y no podía contener la risa, el joputa de mantenimiento cada vez que tenía que ir por nuestra planta preguntaba por la del helicóptero.

Esto paso hace casi dos décadas y es imposible que yo vea un helicóptero sin acordarme de esa Santa Inocentada a la que me sometieron cuando yo ya llevaba trabajando allí casi 7 meses y los Santos Inocentes ya habían pasado…..

No sé si los tiempos pasados de Sicilia 1920 fueron mejores, pero no tengo dudas que desde luego sí fueron más divertidos.

Conclusión:

No les guardé rencor alguno, fue una inocentada de lo más sana. Nunca me importó que se partiesen de risa cada que se recordaba la historia. Servidora y el helicóptero eran conocidas no sólo en la oficina, sino que novias, mujeres y amigos de los compañeros eran también conocedores y no perdían oportunidad de conocer en persona a la susodicha en las cenas de verano o navidad que se organizaban.

Tras esa se abrió la veda y a cada nuevo compañero que entraba le organizábamos alguna (a nuevos y no tan nuevos). Yo misma participé en alguna, bien como gancho, bien como parte activa. Aún  se oyen los gritos del entonces nuestro Director Financiero que volcó la mesa y la silla al intentar desconectar el ordenador tras abrir un fichero que YO le envié y que simulaba ser un virus que estaba borrando su disco duro. Bueno, eso fue una jopute porque creo que con el susto le quité 4 años de vida al pobre hombre.

El monigote de Inocente ha ido conmigo en las cuatro o cinco mudanzas de oficina que desde entonces hemos vivido. Ese monigote tamaño A3 con la firma y frases cariñosas de todos y cada uno de los compañeros que ese día estaban por allí.

En fin, eran otros tiempos, éramos más jóvenes y era otra Sicilia….

Pues eso, que este post va dedicado a todos esos Santos Inocentes que en alguna ocasión al igual que yo, han llevado ese monigote colgando de su espalda o como fue en mi caso un helicóptero haciendo un estático sobre mi cabeza.

También quisiera agradecer a MIS minorías cultivadas que durante estos meses me han acompañado de forma activa con sus comentarios. A esas otras minorías cultivadas que me siguen de forma discreta desde el anonimato y aquellos que de cuando en cuando se pasan por aquí para ver (y espero que leer) que cosas digo, que conversación de ascensor me saco de la manga y cuál es la última azaña de NiñoNinja.

Gracias a todos por estar …